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Esta toxina es producida por una bacteria anaeróbica y Gram positiva, el Clostridium Botulinum de la que se conocen hasta 8 tipos inmunológicamente distintos, pero solo los tipos A, B y E se han vinculado al botulismo humano.

Como suele suceder, a la larga los científicos le encontraron su lado bueno, y lo utilizaron por primera vez en 1973 para tratar espasmos musculares permanentes (tics, estrabismo, tortícolis).

Pero su uso en medicina estética se descubrió por casualidad: un grupo de médicos de la Universidad de Vancouver (Canadá) que atendía a una paciente con trastornos neurológicos, observó que cuando infiltraban la toxina dentro del músculo, además de combatir la patología, desaparecían las arrugas de forma instantánea.

Desde entonces, la toxina botulínica tipo A revolucionó la cirugía facial por ser una de las técnicas más eficaces y seguras para borrar arrugas sin recurrir al bisturí.

Este tratamiento permite mantener los músculos de la cara relajados, y de esta manera se planchan las líneas y las arrugas producidas por los gestos.

La cantidad de toxina que se usa para este tratamiento es mínima: solo 100 unidades. En cambio, las unidades que provocan la enfermedad son 4.000. Por eso, las pacientes no corren ningún riesgo.

Uso en Medicina estética.

La toxina botulínica tipo A disminuye la actividad del músculo y debilita su potencia.

Los mejores resultados se ven en las arrugas de expresión: entrecejo, patas de gallo y arrugas horizontales de la frente. Al aplicar la sustancia se consigue que los músculos no se contraigan con tanta fuerza.

Tratamiento estético con Toxina Botulínica tipo A

El tratamiento sólo puede ser realizado por Médicos Estéticos, Médicos estomatólogos (Dentistas), cirujanos plásticos o dermatólogos.

El procedimiento es sencillo: con una aguja fina se aplican dos o tres microinyecciones dentro del músculo o el grupo muscular que se va a tratar.

No se necesita anestesia.

Las arrugas empiezan a desaparecer entre 24 y 36 horas después de la aplicación.

El efecto dura alrededor de 6 meses (primera aplicación) y hasta 8 meses (aplicaciones sucesivas).

Se recomienda no tocar el área después de la aplicación (por lo menos por 4 horas).

Es conveniente gesticular para mover los músculos de la cara que fueron tratados para que tenga más efecto.

Si las arrugas están muy marcadas, después del toxina botulínica tipo A se puede inyectar colágeno o hacer un peeling para suavizar más la zona.

Se aplica y a la hora el paciente puede volver a sus actividades diarias.

No produce reacciones alérgicas.

Enlaces externos:

Tratamiento Toxina Botulínica

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